Tres intentos de atrapar a Cristo,
Página del Libro de imágenes de la Biblia de Holkham.
Inglaterra, hacia 1327-1335,
Manuscrito escrito en francés anglonormando.
© British Library, Londres / Alamy

Tres intentos de atrapar a Cristo,
Página del Libro de imágenes de la Biblia de Holkham.
Inglaterra, hacia 1327-1335,
Manuscrito escrito en francés anglonormando.
© British Library, Londres / Alamy

Gospel of 20 noviembre 2021

Los saduceos - los que dicen que no hay resurrección

Lucas 20:27-40

Algunos saduceos - los que dicen que no hay resurrección - se acercaron a Jesús y le plantearon esta pregunta: "Maestro, tenemos por escrito de Moisés que si el hermano casado de un hombre muere sin hijos, éste debe casarse con la viuda para criar hijos para su hermano. Pues bien, había siete hermanos. El primero, habiéndose casado con una mujer, murió sin hijos. El segundo y luego el tercero se casaron con la viuda. Y lo mismo con los siete, murieron sin dejar hijos. Finalmente, la propia mujer murió. Ahora, en la resurrección, ¿con cuál de ellos será esposa ya que había estado casada con los siete?

Jesús respondió: "Los hijos de este mundo toman esposa y marido, pero los que son juzgados dignos de un lugar en el otro mundo y en la resurrección de los muertos no se casan porque ya no pueden morir, pues son iguales a los ángeles, y siendo hijos de la resurrección son hijos de Dios. Y el mismo Moisés da a entender que los muertos resucitan, en el pasaje de la zarza donde llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Ahora es Dios, no de los muertos, sino de los vivos; porque para él todos los hombres están de hecho vivos'.

Algunos escribas intervinieron entonces. Bien dicho, Maestro", dijeron, porque no se atrevían a hacerle más preguntas.

Reflexión sobre la página del manuscrito

Al principio de la lectura del Evangelio de hoy, Lucas nos dice un punto clave sobre los saduceos: no creían en la resurrección. Eran un grupo muy escéptico formado por sumos sacerdotes, familias aristocráticas y comerciantes ricos. En general, mantenían buenas relaciones con los gobernantes romanos y representaban una visión conservadora del judaísmo. A diferencia de los fariseos, los saduceos no creían en la inmortalidad, ni en los ángeles o los espíritus malignos. Su religión estaba literalmente arraigada en una imagen muy terrenal del Cielo. No podían contemplar cómo podría ser el cielo, a menos que pudieran verlo con sus propios ojos. En la época de Jesús, los saduceos controlaban las dos instituciones más importantes de la sociedad judía: el Templo de Jerusalén (conocido como el Templo de Herodes) y el Sanedrín (el órgano de gobierno que se ocupaba de los asuntos religiosos y legales de los judíos).

La pregunta que hicieron los saduceos en la lectura de hoy no se hizo para buscar claridad, sino para engañar a Jesús. Querían sembrar la división. Pero en su respuesta, Jesús quiere sacarlos de su visión terrenal de la religión y llevarlos a una visión casi cósmica. Jesús los lleva a un lugar que trasciende el espacio y el tiempo... un espacio que no sólo alberga a Moisés, Abraham, Jacob, Isaac, sino también a nuestros propios familiares y amigos fallecidos y a todos los que han existido desde el principio de la Creación.

Nuestra obra de arte de hoy es una página del Libro de Imágenes de la Biblia de Holkham, producido a principios del siglo XIV. El manuscrito contiene más de 230 ilustraciones que representan escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento. La Biblia toma su nombre de Holkham Hall, en Norfolk, donde formó parte de la colección de los condes de Leicester hasta 1952, antes de pasar a la Biblioteca Británica de Londres. Una rara escena en la página inicial del manuscrito sugiere que fue encargado por un fraile dominico y que estaba destinado a ser mostrado a un público alfabetizado y exclusivo. La página que ilustramos muestra tres intentos de atrapar a Cristo: arriba, a la izquierda, vemos a tres hombres que preguntan si hay que pagar un tributo al César; luego vemos a dos saduceos que proponen el enigma de la mujer con siete hermanos y el estado de su matrimonio en el día del juicio final. Abajo, dos fariseos preguntan a Cristo cuál es el mayor mandamiento. A la derecha, cinco fariseos doctores de la ley consideran la difícil pregunta de Cristo y la respuesta que dio. Uno de ellos sostiene las tablas de la ley, dos llevan filacterias en la frente, uno sostiene una ramita de espino frente a su cara (en referencia a la Pasión) y otro señala una espina adherida al borde de su túnica. El texto está escrito en francés anglonormando. Se trata de una hermosa página en la que se describen las diferentes formas en que los saduceos y los fariseos intentaron engañar a Jesús. 

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