La resurrección de la hija de Jairo,
Pintado por George Percy Jacomb Hood (1857-1929),
Pintado en 1895,
Óleo sobre lienzo
© Guildhall Gallery, Londres

La resurrección de la hija de Jairo,
Pintado por George Percy Jacomb Hood (1857-1929),
Pintado en 1895,
Óleo sobre lienzo
© Guildhall Gallery, Londres

Evangelio del 4 de febrero de 2020

No tengas miedo; sólo ten fe

Marcos 5:21-43

Cuando Jesús pasó en la barca a la otra orilla, se reunió a su alrededor una gran multitud y se quedó a la orilla del lago. Entonces se acercó uno de los oficiales de la sinagoga, Jairo por su nombreAl verle, se echó a sus pies y le suplicó encarecidamente: "Mi hijita está muy enferma. Ven a imponerle las manos para que mejore y se salve". Jesús se fue con él y le siguió una gran multitud, que se agolpaba a su alrededor.

Había una mujer que sufría de una hemorragia desde hacía doce años; después de un largo y penoso tratamiento con varios médicos, gastó todo lo que tenía sin mejorar por ello, es más, estaba empeorando. Había oído hablar de Jesús, y se acercó a él a través de la multitud y tocó su manto. Se dijo a sí misma: "Si puedo tocar aunque sea su ropa, me pondré bien". Y la fuente de la hemorragia se secó al instante, y sintió en sí misma que estaba curada de su dolencia. Inmediatamente, consciente de que el poder había salido de él, Jesús se volvió entre la multitud y dijo: "¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: 'Ves cómo la multitud te aprieta y sin embargo dices: "¿Quién me ha tocado?"'. Pero él seguía mirando a su alrededor para ver quién lo había hecho. Entonces la mujer se acercó, asustada y temblorosa porque sabía lo que le había sucedido, y cayendo a sus pies le contó toda la verdad. Hija mía", le dijo, "tu fe te ha devuelto la salud; vete en paz y libérate de tu dolencia".

Mientras él seguía hablando, llegaron algunas personas de la casa del funcionario de la sinagoga para decir: 'Su hija está muerta¿Por qué molestar más al Maestro? Pero Jesús había oído este comentario de ellos y le dijo al funcionario: 'No tengas miedo; sólo ten fe.' Y no permitió que nadie fuera con él, sino Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron, pues, a la casa del funcionario y Jesús se dio cuenta de todo el alboroto, con gente que lloraba y se lamentaba desenfrenadamente. Entró y les dijo: "¿Por qué tanto alboroto y llanto? El niño no está muerto, sino dormido'. Pero se rieron de él. Entonces los hizo salir a todos y, llevando consigo al padre y a la madre del niño y a sus propios compañeros, entró en el lugar donde yacía el niño. Y tomando a la niña de la mano le dijo: "Talitha, kum", que significa: "Niña, te digo que te levantes". La niña se levantó de inmediato y comenzó a caminar, pues tenía doce años. Al ver esto, se quedaron atónitos, y él les ordenó estrictamente que no dejaran que nadie lo supiera, y les dijo que le dieran algo de comer.

Reflexión sobre la pintura

La lectura del Evangelio de hoy nos presenta dos historias milagrosas sobre cómo Jesús curó a la gente: la historia de la mujer con una grave hemorragia y la historia de la resurrección de la hija de Jairo. Al final de la primera de estas historias, Jesús nos da la clave de su ministerio de curación cuando dice tu fe te ha devuelto la salud; vete en paz y libérate de tu queja'. 

Como siempre, Jesús muestra comprensión y delicadeza al acercarse a las personas que necesitan ayuda... y su autoridad sobre la enfermedad y la muerte es suprema. Al observar nuestro cuadro de hoy, vemos esta delicadeza expresada en los gestos de Cristo: Su mano izquierda está relajada, sosteniendo su cinturón; la otra se acerca suavemente a la mujer. Va descalzo, habiéndose quitado las polvorientas sandalias, signo de respeto a la casa que le acoge. Las jarras de la esquina superior izquierda están medio descubiertas. Jarras que probablemente contengan medicinas y ungüentos para curar a la hija de Jarius. Pero demasiado tarde... Hay un rayo de esperanza, simbolizado por la lámpara de aceite encendida junto a su cama. La luz en el cuadro no emana de Jesús, sino de la mujer muerta. Ella es la que resucitará. Ella es el centro de lo que sucede. Jesús, con su comprensión y delicadeza, se pone en segundo plano y la devuelve a la vida. Como dijo: ''No tengas miedo; sólo ten fe'. Volvió a estar viva. Cosas milagrosas pueden suceder cuando la gente tiene fe...

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