Cristo cura a los ciegos,
Pintado por Philippe de Champaigne (1602-1674),
Pintado alrededor de 1655-60,
Óleo sobre lienzo
© Timken Museum of Art, San Diego / WikiCommons

Cristo cura a los ciegos,
Pintado por Philippe de Champaigne (1602-1674),
Pintado alrededor de 1655-60,
Óleo sobre lienzo
© Timken Museum of Art, San Diego / WikiCommons

Evangelio del 3 de diciembre de 2021

Mientras Jesús seguía su camino, dos ciegos gritaron

Mateo 9:27-31

Mientras Jesús seguía su camino, dos ciegos le siguieron gritando"Apiádate de nosotros, Hijo de David". Cuando Jesús llegó a la casa, los ciegos subieron con él y les dijo: "¿Creéis que puedo hacerlo? Ellos respondieron: "Señor, lo creemos". Entonces les tocó los ojos y les dijo: "Vuestra fe lo merece, así que dejad que se os haga esto". Y recuperaron la vista. Entonces Jesús les advirtió con severidad: 'Tengan cuidado de que nadie se entere de esto'. Pero cuando se fueron, hablaron de él por toda la campiña.

Reflexión sobre la pintura

Nuestro cuadro de Philippe de Champaigne representa a Cristo señalando con su mano derecha a dos ciegos que están arrodillados en el extremo izquierdo, bajo el techo de un cobertizo. Cristo aparece con vestimenta azul y púrpura. Podemos ver a la gente en la cola de la procesión, corriendo para seguir a Jesús. Pero nuestro cuadro está dominado por un hermoso paisaje. El escenario exterior de las curaciones casi sobrepasa el propio milagro. Vemos árboles imponentes a la izquierda, palmeras exóticas a la orilla del río, una ciudad amurallada en el centro y montañas escarpadas en la distancia. Hay una casa construida sobre rocas, de la que hablamos en la lectura del Evangelio de ayer. La tranquila grandeza del paisaje complementa la curación de los dos ciegos por parte de Cristo. Obsérvese cómo el propio cuadro pasa de la ceguera a la luz (de la zona inferior izquierda, más oscura, donde están sentados los dos ciegos, a la parte superior derecha, más luminosa, del lienzo).

Pero probablemente el aspecto más interesante de este cuadro es cómo Philippe de Champaigne representa el momento justo antes de la curación, más que la curación en sí. Los dos hombres gritan, con los brazos extendidos, suplicando ser curados. Como han tomado la iniciativa, Jesús responde, empezando por señalarles. Así, les hace participar en su propia curación. Su curación ya comenzó cuando gritaban y suplicaban. Nuestra propia curación espiritual comienza ya en el mismo momento en que decidimos acudir a Dios.

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